AÑO SANTO DE LA MISERICORDIA Y LA INDULGENCIA PLENARIA

26.12.2016 10:00
 
El Jubileo nos trae el regalo de la Indulgencia plenaria, quien la recibe, queda como recién bautizado, con el alma  y corazón plenamente limpios. ¡Borrón y cuenta nueva!
 
El Catecismo de la Iglesia nos enseña
 
"Mediante las indulgencias, los fieles pueden alcanzar para sí mismos y también para las almas del Purgatorio la remisión de las penas temporales, consecuencia de los pecados." (n. 1498)
 
Esto sólo es posible porque la  MISERICORDIA  de Dios es infinita, y su AMOR  hacia nosotros no tiene límites.
 
Condiciones para obtenerla:
  1. Realizar  una breve peregrinación hacia la Puerta Santa como signo del deseo de auténtica conversión.
  2. Confesarse, participar en la Santa Misa y comulgar.
  3. Rezar el Credo y ofrecer por las intenciones de SS el Papa, un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.
  4. Realizar algunas obras de misericordia, corporales o espirituales.
‘Vivir entonces la indulgencia en el Año Santo significa acercarse a la misericordia del Padre con la certeza que su perdón se extiende sobre toda la vida del creyente. Indulgencia es experimentar la santidad de la Iglesia que participa a todos de los beneficios de la redención de Cristo, para que el perdón sea extendido hasta las extremas consecuencias a la cual llega el amor de Dios. Vivamos intensamente el Jubileo pidiendo al Padre el perdón de los pecados y la dispensación de su indulgencia misericordiosa’. (MV Papa Francisco)

*La indulgencia plenaria sólo se puede obtener una vez al día.

*Las indulgencias son aplicables o a uno mismo o a las almas de los difuntos, pero no son aplicables a otras personas vivas.